La app de Facebook, un Gran Dilema para los Periódicos Digitales

    Las reglas de oro de internet

    La app de Facebook ha venido a cambiar las reglas del juego. Pero antes de analizar cómo lo ha hecho, vamos a enumerar tres reglas de oro que son claves en internet. La primera regla, básica, es que toda la red está construida a base de links. En segundo lugar, los publishers tienen su propia regla: el contenido tiene que llegar al máximo número de lectores posible. Y una tercera regla fundamental es que los anunciantes están donde están los usuarios en internet.

    Si se tienen en cuenta estas tres reglas de oro, es más fácil entender por qué los publishers están ahora mismo en una encruzijada por culpa de Facebook. A estas alturas de la película, los periódicos digitales no tienen muy claro si FB es su amigo o su gran enemigo.

    La red social de Mark Zuckerberg se ha convertido en la principal fuente de tráfico de muchos de los periódicos: Facebook es un rico universo de enlaces. Esto es fantástico desde el punto de vista de llevar más lectores hacia los contenidos de los publishers. No sólo desde el punto de vista de éxito editorial sino económico: cuantos más lectores, mejores argumentos comerciales para vender publicidad. Hasta aquí todo claro.

    Facebook se convierte en el gran dilema

    Pero ¿qué ocurre cuando Facebook empieza a crecer y decide cambiar las reglas del juego? Al parecer, la red social ha decidido alojar contenido en sus propios servidores en lugar de incluir enlaces que redirijan a los usuarios hacia otras webs.

    Esto significa que los publishers tienen dos opciones. La primera elección pasaría por compartir los ingresos publicitarios con Facebook y seguir llevando lectores a sus contenidos a cambio de perder el control de los datos de sus usuarios, además de dejar en manos de la red el look&feel de sus artículos. O bien, podrían decantarse por la segunda opción: alejarse de FB y trabajar de manera autónoma con sus propios recursos con el objetivo de mantener el control de todos los datos de sus usuarios y el aspecto de los contenidos y quedandose de manera íntegra con todos los ingresos publicitarios que genera su propia acción comercial, asumiendo el riesgo de pérdida de una fuente vital de tráfico.

    El problema es que las posibilidades de que un lector llegue a un artículo de un periódico digital a través de Facebook son bastante altas. Y esto genera mucho miedo en el sector mediático: la red puede hacerles de oro o puede hundir en la miseria sus actuales niveles de tráfico.

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    A quién beneficia que Facebook aloje los contenidos en sus servidores

    Si Facebook realmente empieza a aplicar esta nueva política es porque es bueno para su negocio. Cada vez más, se esmera en que los usuarios inviertan más tiempo dentro de su propio universo. Por eso, está creando una especie de internet interno que funciona en paralelo a la red con la adquisición de servicios como Instagram y Whatsapp. Así puede controlarlo todo. Cuantos más usuarios estén en la red y más tiempo permanezcan, más anunciantes van a querer estar ahí. Y eso supone más ingresos.

    Por otro lado, teniendo en cuenta que el mundo de internet está migrando cada vez más desde los escritorios hacia los móviles, es mucho mejor que todo el contenido esté dentro del universo Facebook. Si la app incluye enlaces que redirijan al usuario a otras webs mobile, aunque estén muy bien optimizadas, lo cierto es que la app suele ofrecer una experiencia de usuario mucho mejor. Además, es bastante probable que el site incluya publicidad o que pueda dar algún fallo que que irrite al usuario. Por eso, en pro de una mejor experiencia de usuario, lo cierto es que todos los publishers quieren llevar a sus lectores hacia su app.

    Y en este sentido Facebook les propone utilizar la suya propia porque ya está en marcha, porque ya tiene cientos de millones de usuarios a los que pueden alcanzar con sus propios contenidos y porque pueden seguir haciendo dinero. Sobre todo los publishers tipo Vice o Buzzfeed, que están muy enfocados a vender a las marcas su habilidad para alcanzar a una determinada audiencia.Y a los anunciantes les propone que inviertan donde está la mayor audiencia. Incluso, los creadores de vídeo también están felices con esta idea porque cuantas más apps embeban su contenido para ellos mejor. 

    Pero para los publishers más convencionales, Facebook representa una auténtica amenaza porque su audiencia se está yendo hacia una tierra donde ellos no tienen control. Con la propuesta de la red social, estos Publishers pierden las posibilidades de los links, pierden el control de sus lectores y se ven obligados a compartir ingresos porque los anunciantes se marchan hacia la red social. Así que adiós a las tres reglas básicas del juego.

    ¿Vosotros qué creéis que va a pasar realmente? ¿Encontrarán algúna fórmula los publishers tradicionales para salir adelante? ¿Creéis que la reciente reforma de la Ley de Propiedad intelectual de España que obliga a pagar un canon a los medios de la AEDE cuyos enlaces se compartan en el mundo digital afectará a todo esto?