La Tecnología Extiende el “Fomo” en Nuestra Sociedad

La Tecnología Extiende el “Fomo” en Nuestra Sociedad

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La tecnología y el “Fomo” están inundando nuestra sociedad

La tecnología no es que únicamente haya revolucionado la sociedad de manera decisiva en los últimos años sino que se ha convertido, prácticamente, en una extensión más de nuestros cuerpos. Tan sólo hay que analizar el tiempo que tenemos ahora el móvil en nuestras manos o en nuestros bolsillos. Y con los smartphones llega internet. Y con internet, las redes sociales. Y con las redes sociales, la comunicación exprés, impulsiva, instantánea, geolocalizada y, a veces, hasta incontinente. Esta explosión de comunicación y de necesidad de compartir todo en tiempo real tiene sus pros y sus contras.

En la lista de pros está la posibilidad de abrir nuevas vías de comunicación mucho más ágiles, económicas y divertidas, entre otras. Y en la lista de contras, está el debate sobre si las redes sociales ayudan o perjudican algunas relaciones y la serie de malentendidos que, a veces, se producen. Pero parece que hay más de lo que parece a primera vista: las redes sociales han traído consigo una nueva enfermedad que se llama Fomo.

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¿Qué es el “Fomo”?

El Fomo es el acrónimo en inglés de Fear Of Missing Out, que se traduce al castellano como el miedo a la exclusión social y se manifiesta en forma de angustia y depresión. Este trastorno ya existe como tal desde hace muchos años pero a esa amplificación que le ha dado la tecnología ahora es a lo que se le ha llamado Fomo. Al parecer, las redes sociales tienen mucho que ver.

¿Por qué? Porque esa instantaneidad que ofrecen ahora Facebook, Twitter u otras plataformas sociales a los mensajes estresan a algunas personas que sienten que sus vidas no son tan interesantes como las que ven proyectadas de sus colegas en las redes. Se sienten desplazados. Angustiados. Aterrados. Les domina el miedo. Necesitan no sólo estar dentro del plan sino saber en todo momento qué es lo que está pasando porque tienen pánico de estar perdiendose algo interesante. Por eso, no pueden desconectar. Controlan todo lo que se publica en sus muros en todo momento.

Estos comportamientos han sido objeto de estudio. Hace un par de años, la agencia JWT constató que 3 de cada 10 personas de entre 13 y 34 años habían experimentado esta sensación, sobre todo cuando veían que sus amigos publicaban planes a los que ellos no habían sido invitados. El consumo de tiempo libre para ellos se convertía en un gran motivo de preocupación. Otro estudio, elaborado por Andrew Przybylski, llegó a clasificar hasta en cinco grados distintos el nivel de Fomo.

¿El Fomo se cura? Al menos, hay terapias para tratarlo. La terapia pasa por comprender que, quizás, la vida que se refleja en las redes sociales es solo una parte de la vida real de las personas, por pensar que, quizás, el plan quizás no fue tan divertido como parece o, simplemente, por aprender a disfrutar de aspectos de la vida que no hace falta compartir con todo el mundo a todas horas en todas las plataformas.

¿Tú has padecido Fomo o conoces a alguien que lo tenga? Cuéntanos en los comentarios.