iCloud contra el almacenamiento externo: el eterno enfrentamiento

iCloud contra el almacenamiento externo: el eterno enfrentamiento

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No son pocas las veces que se han intentado comparar los servicios de almacenamiento en la nube con los dispositivos de almacenamiento externos. Y la gran mayoría, se ha tratado de colocar a ambos en el mismo nivel, cuando no son para nada comparables, o al menos desde mi punto de vista.

Hace unos años, cuando nuestras conexiones no eran demasiado rápidas, en los días en los que debíamos estar preocupándonos continuamente de controlar el uso de la red para evitar que nuestras descargas se ralentizaran, entonces, sí que teníamos una dependencia directa del almacenamiento externo. Y es que nos era impensable el estar dependiendo de un servidor para poder acceder a nuestros archivos privados.

iCloud, y los servicios de almacenamiento en la nube en general ¿son realmente útiles?

iCloud Drive

Ahora, las tornas han cambiado. Nuestras conexiones son capaces de realizar descargas y subidas de archivos lo suficientemente rápido como para que ni notemos el intercambio. El mundo comienza a aceptar la comodidad, de poder acceder a tus archivos en cualquier lugar, sin necesidad de cargar con un dispositivo específico.

En el caso de iCloud, hablamos de un servicio bastante cerrado, en cuanto a los dispositivos compatibles con el mismo, y las formas que tenemos para usarlo. No hablamos de un Dropbox, sino de algo más limitado. Pero es el mismo principio, al fin y al cabo, un servicio capaz de mantener nuestros documentos “a salvo de nuestras vidas”, es decir, que no están expuestos a los daños que nuestros dispositivos puedan sufrir. No desaparecerán si nuestro móvil se estropea repentinamente.

Y es ahí donde encontramos la verdadera belleza de estos servicios.

Seguridad y disponibilidad, dos elementos con ciertos inconvenientes a solucionar

Por otro lado, con los recientes ataques a distintos servicios, se pone en duda la seguridad de estas “nubes”, y es que este es uno de los grandes inconvenientes de que nuestros archivos se encuentren en servidores ajenos. No podemos encargarnos personalmente de su seguridad, más allá de activar la verificación en dos pasos. Tampoco podemos acceder si nos encontramos sin internet, o si estos servidores fallan. Y es ahí donde el almacenamiento externo entra en escena.

Personalmente creo, que, en la actualidad, las memorias flash, las tarjetas SD, se han convertido en un recurso de almacenamiento para datos sensibles. Aquello que no queremos que escape de nuestro control, lo que puede que necesitemos en cualquier momento, incluso sin conexión. Como dije al principio, a estas alturas ya no son sistemas de almacenamiento comparables. Son complementarios.