Las apps actuales están llenas de problemas

Las apps actuales están llenas de problemas

Las apps son maravillosas, pero no son perfectas

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problemas apps

Hace 10 años que Apple lanzó su iPhone, marcando un antes y un después en el mercado de los teléfonos móviles. Justo un año después, presentaban la App Store, una plataforma en la que poder encontrar todo el software que pudiéramos imaginar y que convertían un simple teléfono en una herramienta multifuncional, si bien lo que hay ahora dista mucho de sus inicios.

Una década más tarde, podemos encontrar miles de apps tanto en la App Store como en Google Play — que tiene una barrera a la entrada bastante más floja, lo que permite que apps consideradas como potencialmente peligrosas o que vulneren la propiedad intelectual, campen a sus anchas — e incluso los ordenadores cuentan con sus propias tiendas de apps.

En el mundo de las apps y dado el amplio espectro que existe, está claro que para gustos, los colores. No obstante y aunque las aplicaciones de hoy en día no tienen nada que ver con las pioneras en llegar a la App Store, no están exentas de problemas, aunque diferentes. De ahi que al margen del precio — probablemente el primer criterio de la mayoría –, nos decantemos por una u otra en función de su diseño, interfaz, experiencia de uso, bugs… Pero al margen de eso, las apps actuales per se sufren de una problemática particular.

Exceso de notificaciones

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Sí, que una app te avise cuando se acaba tu tiempo de aparcamiento o de que te ha llegado un mensaje está bien, es más, incluso es la razón de ser de la app. Pero cuando a lo largo del día recibes cientos de avisos sobre cosas tan nimias y absurdas como que fulanito se acaba de unir a la app, que hace dos días que no juegas o que menganito ha publicado contenido después de mucho tiempo… pues no.

No siempre es necesario notificarlo todo y a veces, simplemente nos agobiamos y acabamos borrando la app por exceso de notificaciones. Es verdad que en muchos casos es cuestión de configurar los avisos adecuadamente, pero en otros la app no permite la diferenciación entre avisos importantes y avisos tontos.

Exceso de actualizaciones

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Las actualizaciones son magníficas: además de solventar bugs y grietas de seguridad, nos ofrecen nuevas e interesantes funciones, un nuevo diseño mucho más actual… bueno, a veces, otras simplemente empeora la aplicación.

Pero a veces nos planteamos, ¿es necesario que haya tantas actualizaciones, tan frecuentes y que éstas sean tan pesadas? Hablamos de casos tan flagrantes y populares como Facebook, por ejemplo. Y es que, o tienes Wi-Fi cerca, o la actualización devorará tu tarifa de datos.

Y es que a veces, si la app va bien y estás contento con ella, ¿para qué actualizar tanto? Lo mismo sucede si apenas usas la aplicación. Porque una cosa está clara, en general la descripción de las actualizaciones es bastante vaga y lo de la “corrección de errores” no detalla demasiado, con lo cuál a veces no sabemos ni si merecerá la pena.

¿Y si elimino la app y la uso vía web?

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Os confieso que esta práctica es algo que ya he hecho con Facebook y que me he planteado tanto con Twitter como con Instagram. Sé que la app nos permite almacenar nuestros datos y una experiencia de usuario más rápida y optimizada, pero a costa de consumir muchos datos y espacio de almacenamiento.

Por ello, sobretodo cuando el espacio de nuestro terminal es limitado y para aplicaciones de ocio como las redes sociales, no es una mala medida usar directamente la app, algo que podemos agilizar bastante si añadimos el acceso directo al escritorio.

Via | Hipertextual