Ojo con los smartphones y los adolescentes

Ojo con los smartphones y los adolescentes

No es asunto para hacer bromas.

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La profesora de psicología de la universidad estatal de San Diego, Jean Twenge ha afirmado que el uso de teléfonos inteligentes está teniendo un impacto radical en el comportamiento y la salud mental de los adolescentes de los Estados Unidos.

“La llegada del teléfono inteligente ha cambiado radicalmente todos los aspectos de la vida de los adolescentes, de la naturaleza de sus interacciones sociales a su salud mental […] Las tasas de depresión y suicidio de adolescentes se han disparado desde 2011. […] Gran parte de este deterioro se puede atribuir a sus teléfonos”.

Lejos de ser habitual la queja generalizada de que los adolescentes pasan demasiado tiempo mirando sus pantallas, Twenge tiene muchos datos sólidos para apoyar sus argumentos.

El artículo, titulado ¿Los smartphones han destruido una generación?, está lleno de gráficos y cada uno muestra el lanzamiento del iPhone como punto de referencia. Una encuesta de 2017 de más de 5.000 adolescentes estadounidenses descubrió que tres de cada cuatro poseían un iPhone.

Demuestran que los adolescentes de hoy pasan mucho menos tiempo haciendo actividades con sus amigos, tienen menos relaciones, incluyendo las sexuales, y hasta retrasan la edad de sacarse el permiso de conducir.

Los adolescentes que pasan tres horas al día o más en dispositivos electrónicos tienen 35 por ciento más probabilidades de tener un factor de riesgo de suicidio, unos datos realmente escalofriantes.

Los síntomas depresivos de los niños aumentaron un 21 por ciento entre 2012 y 2015, mientras que las niñas aumentaron en un 50 por ciento, más del doble. El aumento del suicidio, también, es más pronunciado entre las niñas. Aunque la tasa aumentó para ambos sexos, tres veces más chicas de 12 a 14 años se suicidaron en 2015. La tasa de suicidios sigue siendo mayor para los niños, en parte porque utilizan métodos más letales, pero las niñas están empezando a igualar esta terrible estadística.

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Twenge es rápido en señalar que los teléfonos inteligentes no son el único factor, pero ella argumenta que es la clave. Los adolescentes utilizan muchísimas herramientas de comunicación, pero sin embargo son menos comunicativos que nunca en cuanto a relaciones interpersonales directas. Son capaces de retransmitir en directo su vida por Facebook, Snapchat o Instagram, pero realmente su falta de comunicación es máxima.

La clave es educar siempre en un uso responsable de los teléfonos móviles, y de poner una serie de normas al respecto mientras sean menores de edad. Nunca jamás adelantar la compra de un teléfono a edades muy tempranas, ya que es algo totalmente innecesario.