El iPhone gana la batalla del tiempo al Galaxy

    Da igual de qué generación hablemos que siempre sacaremos algo en claro: los iPhone apenas se revalorizan. Sus precios bajan poco y pueden considerarse como una inversión. Con la llegada de los nuevos iPhone 8 hemos vuelto a ser testigos de este hecho, en la propia redacción hemos estado comentando como podíamos vender nuestros iPhone 7 y recuperar gran parte del gasto.

    Por otra parte vemos como el resto de compañías no consiguen mantener el precio de sus productos, que si bien en sus páginas web tienen el mismo precio del lanzamiento en el resto de tiendas sus precios bajan a velocidades que nos pueden llegar a asustar.

    El iPhone 7 Plus gana la batalla del precio al Samsung Galaxy S8

    Si bien es cierto que podemos encontrar páginas dónde adquirir iPhone baratos, a precios que nos pueden sorprender. Más baratos aún podemos conseguir los alta gama de Samsung, el Galaxy S8 ha bajado ya de los 600 euros en la mayoría de las tiendas, mientras que el iPhone 7 supera los 700 euros en la mayoría de las tiendas –que no en todas–.

    Esta es una cruda realidad para Samsung, pero para todo hay una explicación. La gran cantidad de dispositivos que se lanzan al año –siendo gamas altas– hacen que haya mucha competencia en el mercado y los precios fluctúen rápido. Por su parte, los de Cupertino no se enfrentan a ese problema, no tienen competencia que integre su mismo software.

    El iPhone, la joya de la tecnología

    El iPhone puede verse como una «joya», una pieza única que está en manos de su creador: Apple. Es la compañía la única que puede decidir sus precios y ajustarlos como les convenga. Obviamente, muchas tiendas bajaran el precio de sus iPhone cuando no les den salida, pero la bajada será mucho menor que la que ha sufrido el Samsung Galaxy S8: más de 200 euros en 6 meses –si lo compras con alguna compañía puede salirte por menos de 400 euros–.

    Recordemos que el iPhone 7 Plus lleva un año en el mercado y su valor apenas ha bajado, ni siquiera en los de segunda mano. Esto afianza aun mas su característica de «joya», ni el paso del tiempo puede con un iPhone –si está bien cuidado, claro–.

    Apple ha sabido como ingeniárselas y ha conseguido manejar las cuerdas de los consumidores. Si quieres un iPhone –que lo vas a querer– sólo puedes hacerlo a su manera. Con esta táctica poco queda que decir por parte del consumidor: o acepta las reglas de juego o no tiene un iPhone.