Este es mi primer modelo Plus y ya no quiero un iPhone...

Este es mi primer modelo Plus y ya no quiero un iPhone normal

¿Que te quepa en el bolsillo o disfrutar de una pantalla más grande?

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Lo confieso: yo era de esas personas reacias a los modelos Plus. No suelo llevar bolso y me resultaba terriblemente cómodo que mi iPhone cupiera en mi bolsillo, algo que hacía a la perfección cuando tenía el iPhone 5s o el iPhone 3GS (dos modelos que tuve, pero como sabéis, hubo muchos más como el iPhone original, el iPhone 4, el iPhone 4s, etc.), pero que comenzó a resentirse en el momento que me compré el iPhone 6s.

El primer modelo Plus vio la luz allá por el 2014, cuando Apple presentó el iPhone 6 y el iPhone 6 Plus durante el mes de septiembre. En un principio, la diferencia entre un terminal y otro era “simplemente” la pantalla. Para muchos, más que suficientes para ver vídeos, jugar o por qué no decirlo, también navegar o chatear es mucho más cómodo con una pantalla más grande.

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Pero yo era cabezota. En la batalla entre mejorar la experiencia de uso del terminal frente a la ergonomía, yo me decantaba claramente por esta última. Que quepa en tu bolsillo es un gustazo, pero poder manejarlo con una mano también lo es. Además, nunca he sido muy consumidora de contenido multimedia en el iPhone, por lo que me bastaba y sobraba con las dimensiones de la pantalla del modelo estándar.

iPhone 7 Plus, contigo empezó todo

Con el iPhone 7 Apple decidió cambiar su estrategia, incorporando funciones premium a su modelo Plus. Ya no es que el modelo grande contase con una pantalla con más pulgadas, es que ademas contaba con mayor resolución, más batería, más RAM y cómo no, una cámara dual que hacía las delicias de los amantes de la fotografía.

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El modelo Plus ofrecía un terminal casi idéntico en cuanto al diseño (a excepción de la doble cámara), pero muchísimo mejor: más potente, rápido, con mejor visualización y unas fotos únicas gracias a la combinación de ambas lentes. El modelo Plus era otra historia, pero a mi seguía sin caberme en el bolsillo.

Sé que soy una terca y aunque no me compré el iPhone 7 (seguía con el iPhone 6s hasta que me lo robaron, momento en el que adquirí el iPhone SE para salir del paso), de haberlo hecho probablemente hubiese comprado el modelo estándar.

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Pero súbitamente algo hizo clic en mi cabeza. No, no me di un golpe ni nada raro. Maravillada por lo que había visto con el modo retrato y sus posibilidades, y por qué no decirlo, esos wallpaper que se veían tan espectaculares en una pantalla más grande, decidí comprarme el iPhone 8 Plus.

¡Pero qué dices insensata, si con el iPhone X tenías más diagonal de pantalla en un terminal más pequeño! Llevas toda la razón, el iPhone X da con la fórmula perfecta, resuelve bastante bien el compromiso ergonomía vs pantalla, pero a costa de saltar al ratio 18:9.

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Ya he comentado antes que soy un poco particular y me cuesta adaptarme a los cambios, por lo que todavía no me convence esa pantalla tan estirada. Puede que en horizontal sea maravillosa… pero en vertical y con el notch tengo la impresión de que se pierde mucha superficie útil. Y digo esto sabiendo que probablemente en 2017 sucumba. Como todo en la moda, lo que al principio te choca y no te convence, en cuestión de modas te acostumbras y acabas deseándolo.

La conclusión de todo esto es que ahora estoy maravillada con mi iPhone 8 Plus y su magnífica pantalla. Ah, y que me he comprado dos bolsos. Pero eso ya es otra historia.