Lo mejor (y peor) del Apple Watch 3 tras una semana de...

Lo mejor (y peor) del Apple Watch 3 tras una semana de uso

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Hace no demasiado tiempo, hablabamos sobre cómo el Apple Watch había logrado desbancar a toda la industria relojera suiza, creando por el camino lo que podría ser una empresa del Fortune 500 con los beneficios que a Apple le han reportado sus relojes inteligentes junto a otros accesorios de la marca. Y es que, hay que tener una cosa muy importante en cuenta, ya casi han pasado tres años desde que la compañía lanzó su reloj, y hoy, nos encontramos hablando sobre nuestra experiencia con la tercera versión.

Por ahora, dejaremos para más adelante el tema de la evolución de este mercado que, le pese a quien le pese, sigue en marcha gracias a que Apple ha sabido vender su propuesta, ya que los relojes inteligentes de otras plataformas siguen sin terminar de cuajar demasiado. Ahora, nos concentraremos en algunos de los puntos que creemos que deberíais conocer antes de plantearos la compra de un nuevo Apple Watch Series 3, en concreto, hablaremos de su versión Sport, cuyas diferencias ya hemos resaltado.

Sí, ahora Siri habla, pero ese no es el mejor cambio

Puede parecer una tontería, y estoy seguro de que para muchos lo será, pero que Siri sea capaz de hablar a través del reloj es algo que me faltaba desde el primer modelo. Sinceramente, no terminaba de ver el concepto de reloj del futuro que Apple nos quería vender sin una voz que fuese capaz de decirme lo que he preguntado en vez de tener que leerlo en la pantalla. Es un pequeño detalle que puede dar mucha comodidad a todos los usuarios que usamos el asistente regularmente.

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Pero, como he comentado en el propio título del apartado, este no es su mejor cambio, sino que tiene otra serie de detalles que notarán especialmente los que vienen de la primera versión o del Series 1. Hablo de su procesador y del nuevo chip W2, porque su eficiencia y rapidez son dignas de mención. Si con el primer Apple Watch lo tenía que cargar cada noche, ahora me tengo que pensar si al segundo día lo quiero conectar, porque todavía le queda suficiente para aguantar medio día más.

La evolución desde el primer reloj: mismo diseño, experiencia totalmente diferente

Como decía, en terminos de procesamiento y de autonomía, las diferencias no solo son palpables, sino que además son un mundo. En mi caso, vendí el primer Apple Watch para pasarme a Android (duré poco), y lo dejaba con un botón lateral que no servía para casi nada con el selector de contactos, y unas apps que se lo tomaban con mucha calma para iniciarse y empezar a funcionar. Ahora que he vuelto, la cantidad de cambios que han habido desde que llegó el reloj, son abismales.

Otro de los detalles que he empezado a aprovechar mucho, es la resistencia al agua del reloj. Sé que se trata de una función que llegó con el Series 2, pero me sigue pareciendo una gozada que podamos cuantificar nuestros entrenamientos también en el agua, como os comenté hace un tiempo. Y eso también viene muy bien para limpiar el reloj, aunque hay que tener mucho cuidado a la hora de manipularlo, como os contaré a continuación.

La resistencia sigue sin ser el punto fuerte de este reloj

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Lo que más me molestó del primer Apple Watch, por encima incluso de esas cargas de aplicaciones eternas, era la poca resistencia que tienen los materiales de este reloj, para ser un reloj. No importa si se trata de una versión Sport, o si es la versión Edition, un reloj debe aguantar el ritmo del día a día, y no puede ser que algo que la pantalla de algo que cuesta no menos de 369 euros se ralle con extrema facilidad. Y creedme, como estudiante, lo único contra lo que se suele chocar es contra la pata de la mesa.

No hablo de que deben poner a todos sus relojes unas pantallas de diamante, como a los próximos iPhone, y un cuerpo con un metal extraído de un meteorito, pero que por lo menos sea capaz de aguantar más de un año sin arañarse. Y, en cuanto a los Apple Watch de acero, creo que ya hemos visto suficientes veces la facilidad que tiene ese cuerpo para acabar como si se hubiese dado un baño de arena, pero en este caso concreto hablo de la versión Sport, que de deportivo, en materiales, solo tiene el nombre.

Conclusiones para los indecisos

En cuanto a las conclusiones, no me voy a extender demasiado, no es necesario. Los usuarios de un Apple Watch Series 2 no notarán gran diferencia con el salto, y personalmente no cambiaría de reloj para poder escuchar a Siri, por muy bueno que me parezca.

Sin embargo, los que vengan del primer modelo, de un Series 1, o que directamente no tengan un Apple Watch, si que creo que deberían darle una oportunidad a este Series 3. Estoy seguro de que cuando os acostumbréis a él, lo echaréis de menos cada vez que tengáis que dejarlo atrás.

Y vosotros, ¿tenéis un Apple Watch Series 3? ¿Qué os parece?