Desmontando mitos: ¿Se cierran más las apps en iPhone que en Android?

    Hace casi un año el grupo Blancco Technology Group redactó en un informe del primer trimestre de 2017 que las apps en iOS se cierran inesperadamente casi tres veces más que en dispositivos Android. La verdad, iOS es conocido por su estabilidad, fluidez, seguridad y un mejor diseño, por lo que este resultado parecía sorprendente.

    En su momento, ese informe provocó muchos titulares, exactamente igual que cuando hace unos días otro estudio similar informaba que los usuarios de Android eran más fieles que los de iPhone, aunque Android como plataforma pierda más usuarios que iOS.

    Más allá del titular, es momento de profundizar en esta afirmación y analizar las razones, como explican en Apple Insider. Para empezar, hemos de tener en cuenta que estos fallos se iniciaron con iPhone 6. No porque en sí se tratase de un mal dispositivo, sino porque al gozar de más popularidad muchos estudios comenzaron a tenerlo en cuenta dado su volumen de ventas.

    Sin embargo, estos fallos descendieron en modelos posteriores a pesar de que cada vez se vendían más iPhone. Así que eran cualitativamente mejor. Asimismo, Apple comenzó a diversificar sus teléfonos en dos: el modelo estándar y el plus, en el que se reportan más problemas simple y llanamente porque se venden más, por lo que se reportan más.

    El problema de Android es que no hay un modelo estándar y la calidad varia enormemente de un modelo a otro e incluso entre los fabricantes.

    ¿Por qué se cierran inesperadamente las apps en iOS?

    Los expertos de Blancco aseguraron en su momento que si las apps en iPhone se cierran más es simplemente por las actualizaciones frecuentes de iOS. Y es que cualquier cambio en el funcionamiento del sistema operativo da problemas a los desarrolladores de apps. Así que lo que confiere más seguridad a iOS es al mismo tiempo lo que provoca estos cierres.

    Por otro lado hay que mirar a Android: su incapacidad a la hora de mantener actualizados sus terminales más de un año o dos minimizan estos riesgos, porque sin novedades es más fácil encontrar la estabilidad. No creemos que sea algo para celebrar. Como explica el analista Dan Luu en su web:

    Android cuenta con 2.000 millones de usuarios activos, de los cuales casi la mitad llevan más de dos años sin actualizar.

    Blancco también explicó que algunos de estos cierres inesperados son culpa de los desarrolladores. Cuanto más popular es la app, más alto aparece en la lista de apps que dan problemas. Volvemos a lo de antes: no es que fallen más en sí, es que al tener una base de usuarios mayor, sus fallos son más notorios y se tienen en cuenta.

    Asimismo, también integran más actualizaciones y novedades, lo que lleva implícito más riesgos de bugs. Solo así se explica que Facebook, Instagram, Facebook Messenger, Snapchat, Pinterest o WhatsApp aparecen en la parte superior de este ranking. ¡Solo en iOS Facebook ya va por la actualización número 162!

    Además los teléfonos cada vez incorporan más características de hardware de lo más variadas: arquitectura, realidad aumentada, cámara dual, cámara TrueDepth, gráficos… que provocan una diversificación todavía mayor y por tanto, más fallos. Sin ir más lejos Apple ha tenido que ponerse serio con las apps para lograr que todas sean compatibles con el iPhone X.

    Pero hay otro factor a tener en cuenta: las principales crashes en Android suelen producirse en servicios de Google y no en las apps más populares. ¿Por qué? Precisamente porque afectan a su núcleo y se actualizan más.

    No, Android no es más estable que iOS

    Así que lo de que Android es una plataforma más estable que iOS porque las apps de terceros se cierran menos a menudo es una ilusión falsa: Android tiene fallos dentro de sus propios sistemas.

    Y eso es algo muy serio. Los teléfonos Android sufren problemas como elevado consumo de CPU, memoria y RAM. Por eso te decimos tantas veces que no mires tanto las especificaciones en un teléfono, porque es la optimización y el rendimiento el que marca la diferencia. Por eso un iPhone con 3 GB de RAM rinde más que un Android con 4 ó 6 GB.

    Una de las recomendaciones de Blancco para lidiar con estos problemas es actualizar a la última versión de Android, si es que es posible, claro está. Como no tengas un teléfono de Google, encontrarás que las principales marcas de Android como Samsung, LG, Sony o Xiaomi a duras penas pueden actualizar sus terminales de 2017. ¿Que no te lo crees? Te recomendamos que repases este artículo sobre la vergüenza de las actualizaciones en Android.

    En Apple la cosa es muy distinta: si tienes el iPhone 5s – lanzado en septiembre de 2013 -, puedes actualizar a iOS 11. Cinco años de soporte. Ahí es nada. Otra cosa es que quizás con un lustro tu teléfono ya no vaya fluido.

    Precisamente por eso mismo te recomendamos que te quedes con iOS 10, el software lanzado a finales de 2016, que es una auténtica maravilla. No, no está actualizado, pero ¿Cuántos teléfonos Android de 2013 pueden decir que soportan una actualización de 2016? Puede que las actualizaciones de iOS provoquen algunos problemas iniciales para las apps de terceros, pero las ventajas de estas actualizaciones continuas son una garantía.

    No es cuestión de que el hardware en sí de los teléfonos Android sea malo, sino en el trabajo que deben realizar los fabricantes para integrarlo en sus dispositivos, si es que quieren que Android proporcione una óptima experiencia de usuario como Google quiere.