Fotografía en iPhone para dummies (VII): el motivo

Fotografía en iPhone para dummies (VII): el motivo

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Esta semana tocaremos un tema, que si bien no es demasiado técnico, por no decir que no tiene nada de ello, sino que toca los ramales de la inspiración. Vamos a hablar sobre el por qué hacemos fotos, cómo encontrar a veces la inspiración y conseguir plasmar en nuestro iPhone que realmente merezca la pena. Como podrás ver, es algo que viene fruto del trabajo, de los ensayos y errores que tiene el hacer muchas fotos. No hay día prácticamente en el que no disparemos.

La progresiva mejora de las lentes de los dispositivos móviles ha animado a gran parte de personas ajenas al mundo fotográfico a lanzarse a hacer de reporteros. Si a esto le añadimos las opciones de edición que encontramos en las diferentes apps y que consiguen embellecer fácilmente nuestras fotos, tenemos un cóctel perfecto. Muchas veces estas aplicaciones nos hacen creer que hacemos cosas que merecen la pena, y créeme, puede que sea verdad.

Y si además de ello, compartimos estas creaciones en las redes sociales, recibimos, si la foto es interesante, el aplauso y la alabanza, que tantas veces es necesaria y que sube la moral a cualquiera. Es impresionante como por ejemplo Instagram tiene fotografías de personas anónimas con miles de Me Gusta, bien es verdad que el correcto uso de los hashtag es influyente.

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Pero, ¿qué pasa cuando la inspiración falla? ¿Qué lleva a buscar una foto decente? ¿Cómo encontrar la motivación necesaria? En mi caso particular, alguien que solo dispone de un iPhone para disparar, sin formación fotográfica reglada y que va aprendiendo a base de caídas, a veces no es sencillo encontrar “la foto”.

Imagina que estás en un lugar muy turístico, hablemos por ejemplo de Sevilla, y estás junto a la catedral y bajo la Giralda. Hay millones de fotos de ella, y no quieres que tu foto sea una más. Echas la mano al bolsillo para sacar tu teléfono, lo desbloqueas, apuntas y disparas. Bien, puede que esa foto sea una más de las millones ya existentes o hayas tenido la suerte de captar un momento mágico, al menos para ti, donde confluyen la luz, las sombras, el encuadre y los colores.

¿Qué puede funcionar? ¿Cómo conseguir algo diferente? Puede que lo que necesites sea capturar un instante, algo que comunique y que destaque de esas millones de fotos de la Giralda. No tengas prisa en sacar tu iPhone, contempla la torre, respira, echa un vistazo por los alrededores y siéntate bajo un naranjo. Está ahí y no se va a mover, no tengas prisa.

Ahora sí, saca el iPhone, elige tu aplicación de foto favorita o si no quieres complicaciones usa la nativa, que funciona de manera muy decente. Apunta, escudriña, haz o no algo de zoom, muévete, y dispara las veces que sean necesarias. Muévete hacia otro lado o agáchate y repite el proceso. Guarda el iPhone, respira hondo y disfruta de lo que tienes delante. ¿Han salido las musas? ¿Sí? Vuelve a disparar las veces que haga falta.

Una vez que todo esto haya ocurrido y cuando te sientes en una terraza a tomar un refresco, estudia tu trabajo, deshecha lo que no sirva y ¡ahí esta! Ves que esa foto sí que tiene chispa, un algo que a la hora de mirarla por el cual ves que existe comunicación. ¿Necesita algún ajuste? Prueba con algún filtro, toquetea la luz y sombra, pásala a blanco y negro (o no), guárdala y disfrútala.

Muchas veces lo que pasa desapercibido es lo que finalmente termina siendo el centro de atención de tu objetivo. En cuántas ocasiones nos fijamos en algo de una fachada, un remate de una cornisa, una nimiedad que nos atrapa y queremos hacer pasar por el objetivo de nuestro teléfono. Aunque no desesperes, ya se sabe que las musas a veces no aparecen, por lo que no te obligues a tener “la foto”, que en algunas circunstancias es una obsesión que impide que aprecies lo que tienes realmente delante. Retenlo mejor en tu retina y recuerdos.

¿Por qué fotografiamos? ¿Por reconocimiento social? ¿Por recordar en un futuro esos momentos vividos? Pues quizás por la misma razón por la que le preguntaron a Sir Edmund Hillary por qué subió a la cima más alta del planeta: “Porque está ahí”.