De segunda clase: Las apps llegan antes a iOS que a Android

De segunda clase: Las apps llegan antes a iOS que a Android

Las empresas siguen apostando por desarrollar antes sus apps para iOS.

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Es un hecho: por más cuota de mercado que consigue Android, lo cierto es que iOS sigue siendo la prioridad para la gran mayoría de los pesos pesados de la industria. No es un decir para sacar pecho por Apple, sino que a los hechos me remito: hace tiempo que podemos disfrutar con Fortnite para iOS, pero, en cambio, todavía no existe fecha para el lanzamiento de este popular juego en Android.

Aunque esto no debería sorprendernos, puesto que ya tenemos antecedentes: Super Mario Run también fue lanzado primero en los terminales de la manzana, dejando con un palmo de narices a todos los fanáticos con el SO de Google que querían disfrutar del juego.

Lo mismo podemos decir de los éxitos del momento, Fortnite Battle Royale o PUBG Mobile o HQ Trivia. Es un hecho: todo lo bueno va primero a iOS.

Apple consigue las aplicaciones más famosas antes que Android

Desde luego no es por móviles faltos de potencia para ello: auténticas bestias como los buques insignia de la familia Galaxy están más que capacitados para ofrecer una estupenda experiencia de usuario, pero sencillamente, muchas empresas optan por hacer una apuesta en iOS y, tiempo después, hacer su versión para el sistema operativo de Google.

No hablo únicamente de juegos: aplicaciones tan importantes como Snapchat o Instagram, que la gran mayoría tenemos en nuestros teléfonos móviles, hicieron esperar durante meses e incluso años a los usuarios de Android. Pero son solo un ejemplo de una larga lista:Monument Valley 2, Affinity Photo…

Para las empresas, Apple va primero

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Esto, además, hace que personas con pocos escrúpulos suban aplicaciones falseadas al Play Store, esperando así obtener cientos de miles de descargas de forma fraudulenta para obtener beneficios -y otro tipo de intenciones más oscuras, relacionadas con la obtención de datos-.

Pero, ¿por qué esta tendencia? No se trata de un tema de favoritismo o de molestar a los usuarios de una u otra plataforma; la cuestión está en la facilidad de desarrollo. Debemos recordar que una gran aplicación, que generalmente consigue cientos de miles de descargas durante sus primeras semanas, debe estar perfectamente optimizada para funcionar en los terminales en los que va a ser lanzada, y para ello Apple lo pone fácil.

Hablamos de un sistema operativo único, diseñado específicamente para apenas unos pocos terminales, nada que ver con la extensísima variedad de terminales que Android aglutina, algo que generalmente se traduce en cierres forzosos u optimizaciones, en el mejor de los casos, mejorables.

El tema de la optimización tampoco es una invención que me haya sacado de la chistera para quedar mejor, es un hecho constatado que los usuarios de ambos sistemas operativos podemos ver en nuestro día a día. Estos casos se hacen más flagrantes cuando instalamos aplicaciones que hacen el uso de la cámara, como Instagram o Snapchat.

En este artículo lo explicamos con mayor detalle, pero el mejor resumen que puedo hacer es que las aplicaciones con millones de descargas en Android se traducen en una enorme diversidad de smartphones en los que debe funcionar, todos con sus características particulares: diferente cámara, diferente procesador, diferentes resoluciones… Desde luego, fácil no suena.

La titánica tarea de hacer que una gran aplicación corra en todos los terminales que llevan Android se traduce en un esfuerzo que a las compañías no les interesa realizar desde un principio, por lo que, en muchos casos, deciden seguir depurando sus versiones antes de subirlas al Play Store. Mientras tanto, los usuarios de iOS disfrutan de las ventajas de que Apple no diseñe más que apenas un par de terminales por año.

Esto naturalmente desfavorece a los dueños de buques insignia de Android, que ven como aquellos con iPhone les adelantan por la derecha disfrutando de juegos o aplicaciones populares mucho antes que ellos.

Puede que para algunos sea una injusticia, y es que muchos de estos móviles bordean el coste de los iPhone, pero hay que tener en cuenta que, al final, son únicamente las compañías las que tienen el poder de decisión en su mano. Recuerden: it’s just business.