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3 años después del lanzamiento, me sigo preguntando para qué sirve el Apple Watch

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En 2007 Apple lo cambió todo con el iPhone. Un teléfono que abría las puertas a los smartphones que son hoy en día y todo lo que representan: una nueva forma de socializar, de ver vídeos, de jugar, una herramienta repleta de apps… Sí, Apple inició una revolución exitosa y muy lucrativa.

11 años después, Apple sigue marcando la senda con su iPhone X, pero la sociedad ha cambiado mucho. Nos hemos aliado con la tecnología y otra serie de dispositivos han surgido para cubrir aún más nuestras necesidades. Precisamente hace 3 años y un día, Apple lanzaba al mundo su propuesta en forma de wearable con el Apple Watch.

En mi caso, llevo poco más de un año con él y sigo considerándolo la compra tecnológica más naïve que he hecho. Obviamente el Apple Watch ha cambiado mucho desde el original hasta el Apple Watch 3 con funciones tan fundamentales como el GPS, la resistencia al agua y el LTE, pero el principal problema sigue ahí.

Comprar Apple Watch 3 por 302 euros

Johny Ive nos lo vendió en su presentación como…

Hemos concebido, diseñado y desarrollado el Apple Watch como un producto singular. Ya sabes, no puedes determinar un límite entre el objeto físico y el software. (…) Presentamos una innovación tecnológica única, combinada con un diseño que conecta con la persona que lo lleva a niveles íntimos.

Suena muy bonito. Lástima que no sea verdad. Aunque no podemos negar la facilidad de Apple de crear necesidades que no teníamos.

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Los problemas sin resolver del Apple Watch

Una excesiva dependencia del iPhone

Sí, el Apple Watch es un mini ordenador adherido a mi muñeca que me permite desentenderme del iPhone. O eso dice, porque la realidad es otra: tienes un dispositivo para librarte del iPhone pero que necesita al iPhone cerca para casi todo.

También es cierto que el Apple Watch tiene un diseño muchísimo más bonito que cualquier otro smartwatch, eso es cierto. Y es verdad que permite una respuesta superior al resto, en términos de contestar a una llamada o a un mensaje.

Una vuelta más a notificaciones e interacciones

Pero eso es quedarnos en la teoría. Recibes una alerta y miras la pantalla para ver la burbuja azul. ¿Has probado en tu día a día a dibujar una respuesta en la pantalla del Apple Watch? ¿A dictar una respuesta? Al final, acabas acudiendo al teléfono a contestar.

En nuestro teléfono tenemos WhatsApp, Telegram, Facebook, Twitter, email y muchas apps más que en nuestra muñeca se convierten en una tortura gracias al flagrante problema de Apple con las notificaciones, que Cupertino debe resolver y optimizar aún más en este wearable.

La Corona digital es un gran recurso, pero sigue siendo incómodo para interactuar: puede que sea el tamaño de pantalla, que lógicamente ha de ser pequeña.

No se requiere un dispositivo con el que interactuar de forma similar al iPhone. Pero un Siri mucho más pulido e inteligente ayudaría enormemente en estas tareas, porque después de todo el Apple Watch debe ser un dispositivo para usar eminentemente sin manos.

El recurso “no molestar” simplemente no lo contemplo: ¿para qué quiero un smartwatch si desactivo las notificaciones? Poco más que controlar mi actividad física. Quizás la solución pase por reducir funciones en este sentido.

Pero ser superior al resto – a un coste muy superior al resto – todavía no justifica que, a pesar de su innegable evolución y liderato, al Apple Watch todavía le falta un largo camino por recorrer.

El Apple Watch no tiene competencia

Desde su lanzamiento, el Apple Watch no ha hecho más que mejorar, algo que ha provocado que se haya convertido en el líder indiscutible y que incluso Fitbit haya cambiado su propuesta para luchar de tú a tú con otro reloj inteligente.

¿Y cuál es el problema? Que Apple debe aplicarse la máxima esa de “si algo funciona, no lo cambies“, por lo que aunque vaya introduciendo mejoras y funciones adicionales, sigue pivotando sobre el mismo concepto.

Quizás el Fitbit Versa ponga en aprietos su reinado, motivando a Apple a dar un golpe de efecto necesario en un dispositivo bueno pero que podría ser mucho mejor.

Para empezar, ya se ha convertido en un wearable mucho más centrado en la actividad y el deporte. Desde luego, no cabe duda que Apple seguirá incorporando más sensores para monitorizarlo todo y una app de control del sueño debería ser lo siguiente.

Pero insistimos en que el reconocimiento de voz y la inteligencia artificial deben ser las grandes mejoras que Apple debería implementar en su Apple Watch para seguir mejorando.

El eterno problema de la batería

Este ya es una vieja demanda por todos conocida. La pulsera Xiaomi dura un mes – aunque no sean ni parecidos -, pero Fitbit Versa se va hasta los 4 dias, el doble que el Apple Watch 3.

Insisto en el problema de la batería porque se trata de un dispositivo que debe ir siempre con nosotros, de lo contrario pierde un valioso tiempo de monitorización de nuestra vida.

¿Lo cargas mientras duermes? Entonces te pierdes el control del sueño. ¿Por la mañana? Entonces ya no te avisa de que llevas demasiado tiempo sentada escribiendo. Desde luego, no lo vas a cargar cuando vas a hacer deporte. Apple debería tomar nota y no solo aumentar su autonomía, sino seguir experimentando con la carga inalámbrica.