Cómo nos ha cambiado tener un iPhone en el bolsillo

Cómo nos ha cambiado tener un iPhone en el bolsillo

Solo hay que echar la vista atrás unos años.

Los smartphones vinieron para quedarse, y no solo para disponer de teléfonos más potentes y versátiles, sino para cambiar nuestra vida de raíz. ¿Piensas que no ha sido así? Solo has de pensar en la de hábitos que hemos adquirido de un tiempo para acá.

¿Qué antes vivíamos más tranquilos? Quizás, pero la posibilidad de opciones que nos brindan hace que seamos capaces de salir casi de cualquier apuro gracias al iPhone. Hagamos algunas reflexiones sobre este asunto.

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Así nos ha cambiado la vida

Comprar no solo en tiendas

Un teléfono con conexión a internet permite que podamos comprar donde sea y cuando sea. Lo positivo es acceder a un mercado global, no solo al de tu ciudad, y tener la posibilidad de comprar productos y comparar sus precios. Mercadeamos más que nunca, aunque quizás debemos tener más control sobre nuestros impulsos. La adicción a comprar conlleva graves problemas. Pasa lo mismo con las apuestas deportivas o los créditos rápidos. Tener internet en el bolsillo puede llevarte a una espiral de gastos difíciles de asumir si no se tiene un férreo control.

Cualquier sitio es posible para trabajar

Sí, el hecho de tener el correo en el iPhone permite que podamos responder en cualquier momento. Como parte negativa, estamos vendidos a mirar el correo de continuo cuando hace 20 años tenías que estar frente a un ordenador. Pero no todo es malo, la oficina está ahora en cualquier sitio.

Y no solo se trata de correos, podemos editar textos de forma rápida en nuestro dispositivo, elaborar una nota o un informe, evitándonos precisamente esto, tener que buscar un ordenador y hacer un parón. Hay días en los que no es necesario encender tu computadora.

El ocio está en todas partes

Sí, cuántos de vosotros jugáis cuando estáis en el metro o aprovechando un momento libre. Y ya no solo se trata de jugar solo. El hecho de disponer de conexión hace que desde la parada de metro de tu ciudad puedas jugar en red con un usuario de la otra parte del mundo. Hace unos años el ocio de este tipo se limitaba a consolas o máquinas de juego portátiles.

¿Estás en las redes? Entonces estás en el mundo

Cierto es que las redes sociales ya no son como antes, muchos usuarios han dejado de utilizar algunas y dicen vivir más tranquilos. Pero poder compartir cualquier sentimiento o imagen, vivimos en una sociedad icónica por completo, hace que nos expresemos más que nunca de forma gráfica. El poder de la imagen está más presente que nunca. Piensa qué debías hacer antes de la era emoji para poder comunicarte.

Mejoras en las redes

Retrocede al año 2008. El 3G estaba recién llegado para el usuario estándar y no podías ni de lejos ver un vídeo en YouTube. Lo raquítico de las tarifas de datos, unido a lo escandaloso de su precio, y sumándole la velocidad de descarga y escasez de aplicaciones hacía que aquello no diera para más. Ahora el 4G tiene una implantación del 84 por ciento en España, y el 5G está llamando a la puerta.

¿Y qué decir de «hablar por teléfono»? Encontramos que podemos tener una tarifa con pocos minutos de voz y muchos gigas para navegar. Usamos más el teléfono como un ordenador en pequeño que como la herramienta originaria que era. Por tanto, las apps han inundado nuestras pantallas para solucionar problemas cotidianos: encontrar un restaurante, saber dónde está una calle o editar una foto. Ya todo se suele soluciona sin tener que marcar un número,

Estamos más informados que nunca

El acceso a la información es ahora muy sencillo. ¿Prensa de Luxemburgo o de Nicaragua? La tienes un pocos segundos con una simple búsqueda. Ahora bien, las fake news hacen de las suyas y las posibilidades de compartir bulos es ahora más fácil que nunca, de hecho las apps están tratando de limitarlos. Estamos más informados que nunca, pero sin embargo y paradojicamente, estamos más desinformados que en cualquier momento de la era moderna.

¿Has pensado en cómo nos ha cambiado la vida? Ya los adolescente no quedan de un fin de semana para otro en la esquina de la plaza. Los teléfonos de casa apenas suenan porque las apps de mensajería han ocupado esa función comunicativa. Y en los medios de transporte la lectura del periódico o de un libro se ha sustituido por la mirada fija en una pequeña pantalla. Hábitos que eran impensables hace escasos 10 años son ahora una realidad. Y si la tecnología nos hace ciertas rutinas más sencillas, que sea bienvenida.