Apple, el secretismo, y la magia de cargarse una keynote en un...

Apple, el secretismo, y la magia de cargarse una keynote en un instante

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Durante muchos años, la industria tecnológica, entre otras tantas, han luchado contra un mal cada vez más fuerte, el de las filtraciones. Estas siempre han sido un problema para las compañías, pero no ha sido hasta la llegada de las redes sociales cuando se han convertido en algo casi imparable. Y es que, tan pronto se cruza el umbral de internet, cualquier tipo de información comienza a distribuirse rápidamente, haciendo casi imposible que pueda detenerse en la mayoría de los casos.

Esto se debe a que, en cuanto los usuarios se hacen con esa filtración, es muy probable que hagan copias de estas y las publiquen en otros servidores. Así, aunque no se trate del documento, video o imagen original, seguirá circulando por la red a través de cualquiera de las plataformas que existen. Es por este motivo, por el que las compañías, entre ellas Apple, comenzaron a tratar con mucha más seriedad el control de la información, y más concretamente la actividad de sus empleados en las redes.

Apple y el secretismo, amigos para siempre

Recientemente, hemos podido ver una de las filtraciones más importantes de Apple, en la que tanto el iPhone XS como el Apple Watch Series 4 han sido descubiertos a través de sus imágenes oficiales. A estas alturas, lo normal es encontrar en las nuevas versiones del sistema algunas pistas sobre los dispositivos, pero lo de este año ha estado casi al nivel de cuando alguien dejó un iPhone 4 en una cafetería. Y que ocurra esto en una compañía que lleva el secretismo por bandera es realmente curioso.

Según lo que los propios empleados de Apple han ido contando tras salir de la compañía, y por lo que la propia comunidad ha ido experimentando con el paso de los años, la discreción es clave en los desarrollos de la compañía. Diarios como The Independent, que han ido recopilando algunas de las medidas más curiosas, indican que no solo existe una gran compartimentación de la información, sino que se monitorea hasta el contenido de las papeleras.

Hay momentos, en los que se puede sentir hasta miedo de este tipo de políticas. En cualquier caso, cualquier medida es poca para evitar que el público, o peor aún, sus competidores, conozcan los últimos productos de la compañía antes de que estén preparados.

Si todo falla, no falta el control de daños

Y si por casualidad algo de información llega a la prensa, también están preparados para ello. Desde que un memorando de Angela Ahrendts llegó a las manos de Business Insider, la compañía distribuye diferentes versiones de cada documento a cada departamento. Cada una de ellas, se diferencia por pequeños detalles, pero esto permite localizar más rápidamente el origen de una filtración. Esto nos hace pensar que, quizá, ya tengan al culpable de la difusión de las imágenes del iPhone XS y el Apple Watch Series 4.

Desde luego, creo que a ninguno de nosotros nos gustaría estar en la piel de aquel que se haya atrevido a fastidarle la sorpresa a Apple. Aunque haya sido por error. Teniendo en cuenta que tanto los empleados directos de Apple, como aquellos que tienen relaciones cercanas con ellos, tienen que firmar sendos acuerdos de confidencialidad, el despido puede que sea lo de menos. Incumplir este tipo de acuerdos, puede suponer la ruina tanto económica como personal para cualquiera.

Eso sí, también hay que tener en cuenta que tanto secretismo tiene que merecer la pena, al menos en una empresa de este tamaño. Sus empleados tienen la posibilidad de tener un impacto positivo en la vida de millones de personas en todo el mundo, y la presentación de su trabajo, de aquello en lo que han trabajado tantos años, tiene que ser perfecta y sorprendente. Ni una sola filtración debería fastidiar ese momento. Aunque a veces, un accidente también puede venir muy bien.

El balance de la filtración de las imágenes

Ahora, a unos pocos días de que tenga lugar la presentación de septiembre, todavía no sabemos si las imágenes filtradas son originales, o si son montajes. La calidad de estos indica que se trata de la primera opción, pero aún cabe la posibilidad de que sea un mockup muy elaborado. La cuestión es, que en el caso de que haya sido una filtración real, quizá les ha venido bien.

Por ejemplo, en el caso del Apple Watch Series 4, los usuarios nos hemos declarado a favor de su nuevo diseño. Y en el del iPhone XS, lo cierto es que no hay críticas demasiado fuertes, de hecho, tan solo el que se muestre una versión dorada ya ayuda a que cuente con la aprobación de la comunidad. Sin embargo, Apple podría haber perdido el factor sorpresa de la presentación de los que serán sus productos estrella. Es decir, la primera impresión ya está hecha, y en ese sentido ha sido un desastre.

Aunque cueste creerlo, estoy seguro de que no son pocos los usuarios que con tan solo ver las imágenes habrán dejado de tener interés en el evento, por lo que Apple no tendrá una segunda oportunidad con ellos, al menos por ahora. Por supuesto, también ocurre a la inversa, pero el efecto negativo es clave, dado que, si todo hubiese salido a la perfección, la primera impresión la tendrían en la keynote, con suficiente tiempo como para explicar cada uno de los cambios del nuevo iPhone.

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Por supuesto, esto no afectará a las ventas del nuevo terminal, al menos de forma notable, pero es importante que recordemos el efecto que este tipo de inconvenientes pueden tener. Algo tan simple como una fotografía, puede llegar a arruinar muchos años de dedicación, y es importante que lo recordemos cada vez que veamos una filtración de este estilo. Al final, estas nunca cesarán, de hecho, cada vez será más difícil evitarlas, pero tenemos que tener siempre en cuenta lo que hay detrás.