Así pasé de Windows a MacOs: mi experiencia

Así pasé de Windows a MacOs: mi experiencia

No es tan traumático.

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Aunque soy usuario de iPhone desde el año 2008, mi paso a un ordenador Mac es más reciente, si exceptuamos las primeras experiencias en la universidad, cuando a finales de los 90 utilizaba el iMac G3 de colores. Desde entonces había seguido utilizando Windows, un sistema que consideraba, y considero estable.

Soy de la opinión de pensar que la compañía de Gates consiguió poner la informática al alcance de cualquiera. Sin embargo, después de muchos años utilizando iPhone y iPad, me costaba sentarme a escribir en mi portátil Windows. Llegó un momento en el que había que hacer el cambio, mi viejo equipo no daba más de sí. Ni la sustitución del disco duro por uno en estado sólido, o SSD, consiguió solucionar mucho.

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Los primeros pasos

Tras estar sopesando varias opciones, me termine dividiendo por un MacBook Pro. Me alejaba lógicamente el precio, ya que doblaba prácticamente el precio de mi anterior portátil que tan buen resultado me había dado. Miedo por el cambio no tenía demasiado, “solo es cuestión de acostumbrarse“-pensé.

Una vez que lo saqué de la caja, la configuración me pareció extremadamente sencilla, poner mi ID de Apple y comenzar a andar, eso sí, tras instalarse la última actualización. Tras tantos años en Windows echaba en falta las famosas ventanas, y me di cuenta que es el Finder quien manda aquí.

Esperaba, y temía, que las aplicaciones no fuesen tan surtidas con en Windows, pero sin embargo me di cuenta que mis temores eran infundados. Hay aplicaciones de todo tipo, incluso Office se muestra tal y como estaba acostumbrado. Y la instalación de cualquier app es tan sencilla que sonroja. El macOS de ahora dista mucho del que conocí en los 90 en la universidad.

¿Que cambia?

A primera vista, algunos comandos y poco más, pero el cambio verdadero se produce en tu cabeza. Es simplemente cambiar el chip y ver que el trabajo fluye de manera fluida. Ver que cualquier cosa que tengas en el iPad o iPhone esta también ahí es algo que no tiene precio. Sí, hablamos del ecosistema Apple, tantas veces citado en estas páginas. Si tienes iPhone y iPad y estás sopesando el salto a Mac, es algo que debes plantearte seriamente. Y es algo curioso, porque no es tanto lo que tardas en acostumbrarte, relativamente poco, sino los cambios que se producen a posteriori. Todo es más simple e intuitivo. Cito el caso de desinstalar una app.

Me acostumbré raudamente a esta nueva forma de trabajar, y cualquier duda pude solucionarla rápidamente a golpe de búsqueda en Google. A esta hora, no cambiaría por nada volver a Windows. Y vuelvo a repetir, no considero que este sistema sea malo en absoluto, simplemente he visto que para mis intereses hay cosas mucho mejores, y no me importa pagar algo más de precio por ello. La rapidez, estabilidad, y forma de hacer tan fáciles una captura de pantalla, por poner un ejemplo, hacen de Mac un aliado perfecto.

¿Pagar más si puedo hacer lo mismo por menos?

Es obvio que el trabajo lo puedes hacer en cualquiera de los dos sistema con idénticos resultados, sin embargo no es el resultado, sino el tiempo invertido en el proceso. En cuanto eres capaz de memorizar algunos comandos simples, todo va sobre ruedas. Utilizo a diario el de la captura de pantalla, ya sea para ilustrar algún artículo o lo que sea. Recuerdo que en Windows terminaba muriendo en Paint, y aquí no he de preocuparme de mucho. Ahorro bastante tiempo en ello, y eso es impagable. Responde a la pregunta del encabezado.

Y uno, que ya va cumpliendo años, agradece mucho el tamaño, ligereza y finura de su MacBook. Voy con el ordenador a todas partes en una mochila, ya que me gusta ponerme a escribir en cualquier lugar. Tengo toda la potencia concentrada en un ordenador que pesa poco más de un kilo, que no hace ruido ni se calienta. Que responde notablemente a mis exigencias y que ha conseguido que encender el botón sea una motivación cada día. Este artículo se basa simplemente en experiencia subjetivas, pero quizás pueda ayudar a decidirse a personas dudosas. No es en absoluto una guía de cómo usar un Mac. Esa la necesitarás, o no, cuando lo tengas.