iPhone o iPad: unas reflexiones sobre el almacenamiento

iPhone o iPad: unas reflexiones sobre el almacenamiento

Y tú, ¿cómo lo haces?

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Hubo un tiempo en el que el iPhone se servía con 8 GB de capacidad, incluso el iPhone original tuvo una edición con 4GB que es ahora muy cotizada por coleccionistas. El pasado año Apple se estrenó con 512 GB de almacenamiento en un iPhone, la misma capacidad que el MacBook desde el que escribo.

Hoy hablaremos de la experiencia personal sobre un tema clave, el del espacio. Afortunadamente jamás me he encontrado con problemas de este tipo, si bien reconozco que soy un tipo de usuario muy particular.

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¿Gestionamos bien nuestro espacio?

Vuelvo a decir, lo que estoy escribiendo es fruto de la experiencia personal y de hablar con muchas personas sobre sus problemas, o no, de espacio. Bien, decía que nunca he tenido este tipo de problemas. El año pasado usaba un iPhone 8 Plus de 256 GB y lo terminé cambiando por mi terminal actual, el iPhone X de 64 GB. Es decir, mi espacio ahora es 4 veces menor que antes.

Podréis pensar que hice mal negocio, sin embargo no soy de esa opinión. Cuando tenía los 256 GB, jamás llegué a ocupar más de 40 GB. Ahora mismo tengo libre 45 de esos 64 GB, y tengo instaladas 63 apps, que además me parecen bastantes, he de hacer quizás una limpieza.

Lo que en mi opinión pienso que ocurre

Muchos de mis contactos son usuarios de tecnología, y bien es cierto que el almacenamiento ha ido en aumento de forma progresiva. Raro es el día que no me comentan que andan justos de espacio, gente con incluso 64 GB. Recordemos que Apple mantuvo los 16 GB como base para el iPhone 6s (2015), algo que hizo poner el grito en el cielo a muchas personas. La verdad es que pienso que Apple ya debiera haber implementado los 32 GB en ese momento. Tuve ese modelo en esa capacidad y siempre andaba con al menos 6 GB libres. ¿Fórmulas mágicas? No.

Por lo que observo, existe una fea costumbre, al menos para mí. Es la de llevar siempre encima todas las fotos que has hecho desde que compraron el teléfono. Y claro, cada vez estos equipos las hacen mejores, graban vídeo a 4K y por tanto, consumen más espacio. Yo siempre digo lo mismo, “¿cómo se te ocurre tener todo eso encima?”. “No, es por si tengo que enseñarlas”. Es decir, ocupan todo el espacio por si alguna vez se les ocurre mostrar una de las fotos de su iPhone a alguien. Las de la comunión de un sobrino o de cuando estuvieron en la playa este verano.

Con esto se corre un riesgo enorme, ya no solo es el de tener ese dispositivo inutilizado, es el de perder todo ese material si pierdes o te roban el teléfono, cosa de la que no estamos a salvo nadie. Luego son todo lamentaciones. Quizás lo más sangrante, o al menos a mí me lo parece, es que muchas de estas persona conocen lo que es el almacenamiento en la nube, pero se resisten a utilizarlo. ¿Miedo a la seguridad? ¿A que alguien vea esas fotos?

Vale, puedo entender que no quieras usar uno de estos servicio, muchos de ellos son gratuitos hasta cierto espacio. Pero entonces, ¿por qué no descargas una vez a la semana las fotos en tu ordenador y las pones a salvo? Vuelta al principio: “Es por si tengo que enseñarlas”. El círculo vicioso, personas que podrían tener un teléfono de 1TB y tenerlo a tope.

Cada uno hace uso de la tecnología como entiende o cree, si bien adquirí hace tiempo la costumbre de hacer automáticamente copia de seguridad de mis fotos a un servicio en la nube, utilizo Google Fotos, y me olvido de todo. Porque en el hipotético de querer enseñarlas, están ahí de manera fácilmente accesibles. Solo basta con tener conexión a la red y está.

A pesar que anteriormente he mostrado que tengo 63 apps instaladas, muchas me parecen y probablemente después de una limpieza pueda rebasar ese número sensiblemente. Teniendo en cuenta que instalo bastantes por cuestiones de testeo, también percibo que determinadas personas instalan sin fin, o no son capaces de echar un vistazo al espacio que ocupan los archivos de apps como WhatsApp. A poco que estés en un par de grupos puedes encontrarte con varios GB de espacio ocupado de forma muy tonta.

Concluyendo, cuesta poco dedicar unos minutos semanales a la higiene del iPhone por dentro.Y vuelvo a repetir, no solo por cuestiones de funcionamiento, sino de seguridad.

¿Te sueles encontrar con problemas de este tipo?