Apple sigue investigando la manera de poner el Touch ID bajo la...

Apple sigue investigando la manera de poner el Touch ID bajo la pantalla

Una patente recién publicada por la compañía lo confirma

Compartir

El sistema de reconocimiento por huella dactilar Touch ID apareció en 2013 con el iPhone 5s. Era la primera vez que un dispositivo de Apple integraba otro tipo de protección más allá del clásico código numérico. El usuario podía registrar varias huellas para desbloquear el terminal con diferentes dedos. Fue tal su grado de acepción que la compañía lo trasladó a los iPad y a los MacBook con Touch Bar.

Sin embargo, con el iPhone X se pasó al desbloqueo por reconocimiento facial, bautizado como Face ID. Un sistema más seguro y rápido que el Touch ID capaz de funcionar en multitud de situaciones y que era a prueba de manos sudorosas. No obstante, tiene algunos inconvenientes con cierto tipos de gafas que puede solucionarse.

A pesar de que algunos rumores aseguraban que el smartphone del décimo aniversario también incluiría el desbloqueo por huella, no llegó a implementarse. Parece que Apple tuvo problemas para colocar el Touch ID bajo la pantalla, algo que otros fabricantes han conseguido realizar con éxito.

Face ID también está disponible en los nuevos iPad Pro de 2018, y todo parece indicar de que llegará a los Mac en un futuro. Sin embargo, Apple sigue dándole vueltas al Touch ID bajo la pantalla, realizando investigaciones para, posiblemente, traerlo de vuelta en futuros dispositivos.

Te puede interesar | WhatsApp ya permite proteger la app con Touch ID y Face ID oficialmente

Apple quiere que Touch ID esté disponible en toda la pantalla

En la imagen de la patente se ve un par de transductores en la pantalla, uno arriba y otro abajo

Los de Cupertino han publicado una patente llamada “Codificación de pulsos acústicos para imágenes de dispositivos de entrada”. Según AppleInsider, en ella se describe la manera en cómo el sonido podría ser utilizado en una superficie para detectar objetos que se aproximan y toman contacto con ella. En otras palabras, que cuando situásemos el dedo en la pantalla el dispositivo lo detectara y fuera capaz de “leerlo”.

Esta técnica tendría muchos beneficios, entre ellos el de reducir el grosor de los componentes necesarios para el reconocimiento de la huella dactilar. Además, sería más rápido en procesar la petición y no necesitaría tanta energía para funcionar.