Samsung Galaxy Fold: la innovación que nos gustaría ver de Apple

Samsung Galaxy Fold: la innovación que nos gustaría ver de Apple

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En el día de ayer, Samsung tuvo su gran evento Unpacked, en el que desvelaron sus principales innovaciones para los próximos meses en el sector de la telefonía móvil y de los wearables. Entre otros, pudimos conocer los nuevos Galaxy S10, S10+ y S10e, que tomarán el mercado en marzo con unas características bastante interesantes. Sin embargo, si hay un dispositivo que se ha llevado el protagonismo en esta presentación, ese es el Galaxy Fold.

El Galaxy Fold es el primer teléfono con pantalla flexible que Samsung lanza al mercado, y lo cierto es que se trata de la propuesta más refrescante que hemos visto en mucho tiempo. Desde el primer momento se puede ver que han cuidado hasta el más mínimo detalle de este terminal, desde su diseño exterior, hasta sus cámaras, pasando por la tecnología que le da la potencia que necesita para llevar todo el software que existe para Android. Software que ahora tendrá que adaptarse al nuevo terminal.

Este nuevo terminal de Samsung cuenta con dos pantallas de diferentes tamaños que permiten interactuar con el dispositivo aunque este esté doblado. Por este motivo, ha sido necesario implementar una función llamada Continuity, que permite cambiar de formato de forma fluida. Sin embargo, parece que requerirá que los desarrolladores adapten sus apps al Fold, lo que podría suponer un problema para los usuarios, al tratarse de un dispositivo que está considerado por la propia Samsung como de lujo.

Fuera de la propia experiencia de software y de las pantallas del dispositivo, nos encontramos un hardware bastante similar al de otros flagships, aunque supercargado. En este caso el dinero no es problema, con lo que Samsung no ha tenido inconveniente en colocar detalles como seis cámaras, dos frontales internas, una frontal externa, y tres traseras; o dos baterías, pensadas para aprovechar el diseño del nuevo dispositivo.

En cualquier caso, lo interesante de este teléfono no es simplemente que por fin tenemos teléfonos con paneles flexibles en el mercado, sino comprobar que el resto de empresas necesitan de un empujoncito en cuanto a innovación. Y una de esas empresas es Apple, que cada vez lo tiene más complicado para sorprender al público con sus productos, algo que a muchos de nosotros nos acaba resultando bastante frustrante. Queremos permanecer en el ecosistema de Apple, pero muchas veces no nos dan suficientes razones para hacerlo.

Por ejemplo, tenemos el sensor TrueDepth, un sistema de sensores que permiten el uso de funciones como Face ID o los Animojis. Como pieza de tecnología, se trata de algo realmente avanzado que nos permite proteger todo tipo de datos con un alto nivel de seguridad. Pero a pesar de ello, parece que seguiremos teniendo el mismo diseño en el frontal del dispositivo, al menos según lo que se ha filtrado sobre los últimos modelos del que sería el iPhone XI. Y eso aún cuando ya sabemos que se pueden reducir.

Ahora, igual que lo hizo en su momento con el Galaxy Note Edge, Samsung ha tomado una interesante decisión que muy probablemente determinará los próximos proyectos de Apple. La cuestión es, que no tendría porque ser el caso. Apple no tendría porque estar esperando tanto para innovar a lo grande como hace Samsung, de hecho, en el pasado no lo hacía, y gracias a eso tuvimos algunos de los mejores productos creados por la compañía, como el propio iPhone.

Hay que reconocerlo, el iPhone X fue un gran paso en este sentido después de años sin grandes cambios pero, en general, da la impresión de que Apple podría hacer mucho más. Ellos tienen grandes ideas, y en lo que a los números se refiere son los mejores. Ahora, sin embargo, lo que necesitamos es un cambio de concepto, algo que nos devuelva el amor por el iPhone. A nosotros, y a todos los que están esperando un gran cambio para renovar su teléfono.

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Eso sí, también tenemos que ser conscientes del gran problema que conlleva la innovación: los costes. Al trabajar con tecnologías poco comúnes, los costes de producción del producto se dispararán al principio, como ha ocurrido con el Galaxy Fold, que en Estados Unidos tendrá un precio inicial de 1.980 dólares. No obstante, con el tiempo se volverán más accesibles, y dejaremos de verlas como experimentos para encontrarlas como una característica más dentro de cada dispositivo.