Así controlo mi salud con el iPhone y el Apple Watch

Así controlo mi salud con el iPhone y el Apple Watch

Un vistazo rápido a la influencia de los productos y servicios de Apple en nuestra rutina diaria.

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Ha pasado algunas semanas desde la primera entrega de esta serie de artículos. Personalmente, creía que era conveniente dejar pasar la tanda de novedades que estaban a punto de llegar con el evento que Apple celebró el pasado 25 de marzo. Ahora, tras haber visto como, por fin, podemos acceder a la función del electrocardiograma del Apple Watch Series 4 en España, creo que no hay un momento mejor para hablar del siguiente gran pilar del ecosistema de Apple: la salud.

Como habréis podido ver a lo largo de los últimos años, Apple ha sufrido y sufre cambios fundamentales en sus prioridades como organización. Con la llegada del iPhone, dejaron de ser la compañía del Mac y el iPod para centrarse en el teléfono que cambió por completo la forma en que interactuamos con la red. Ahora, al ver como la posibilidad de que su crecimiento comienza a invertirse es cada vez más factible, trata de enfocarse más hacia otros caminos que pueden tener un gran impacto, como la salud.

Antecedentes, un gran potencial desde los inicios

De cara a los usuarios, Apple comenzó su camino públicamente en el territorio de las aplicaciones para la salud en 2014. Entonces, presentaron HealthKit y ResearchKit junto a la app Health, que en España conocemos como Salud. En ese momento, no daba la impresión de que fuese una gran revolución, sin embargo, gracias a la dedicación de la compañía, y a la integración con sus productos, tan solo tardó un año en demostrar su potencial. El tiempo que tardó ResearchKit en dar sus primeros resultados.

ResearchKit se ha convertido en una parte fundamental de los desarrollos de Apple en materia de salud. Por ejemplo, sentó las bases del Apple Heart Study que permitió que hoy podamos usar la función del ECG en nuestro Apple Watch. Además, también ha ayudado a hacer más accesibles distintos estudios universitarios, facilitando la labor de recolección de datos que tan laboriosa puede llegar a ser en ciertos casos. Sin embargo, hoy no vamos a hablar de esos avances, por ahora, nos centraremos en lo que nos es más cercano.

Como ya comenté en el anterior artículo, mis dispositivos son bastante variados, aunque me centro en la parte móvil de Apple. En relación con la salud, los protagonistas son mi iPhone 8 y el Apple Watch Series 4 que compré hace unos meses, poniendo a prueba el Apple Giveback en el proceso. Son solo dos productos, pero el impacto que han tenido a la hora de hacerme más consciente de mi salud casi hace que se igualen a llevar decenas de sensores independientes encima.

iPhone y Apple Watch, el dúo perfecto para mantenernos sanos en cuerpo y mente

Aún recuerdo el momento en el que me compré mi primer Apple Watch, un modelo Sport gris espacial de 42 mm. En ese momento, no solo no quedaba especialmente claro el nivel de utilidad del reloj, sino que además la experiencia dejaba bastante que desear. A pesar de que había sido pensado para ayudarnos a mejorar nuestro estado de salud, simplemente no invitaba a hacerlo. Ni siquiera con los anillos que Apple se había sacado de la manga.

El verdadero golpe de efecto llegó con el Apple Watch Series 2, o en mi caso, con el Apple Watch Series 3. Yo practico natación regularmente, así que el simple hecho de que fuese sumergible hizo mucho más atractiva la experiencia, porque me permitía seguir toda mi actividad, sin parar. Eso sin contar que era bastante más rápido que el Series 0, lo cual siempre ayuda a evitar desear que vuelva a la Apple Store de la que vino.

Y por supuesto, la experiencia no está completa sin un iPhone que sirva como enlace con la increíble plataforma que es la App Store. Los desarrolladores cubren las necesidades que los dispositivos de Apple aún no pueden de forma nativa, como por ejemplo el seguimiento del sueño con apps como AutoSleep, que me permite recordar lo mal que duermo cada día. O Freeletics, que permite crear entrenamientos personalizados con los que superar los anillos de actividad.

Al final del día, la app de Salud muestra una importante cantidad de datos que me permiten reconocer distintos aspectos que debería mejorar en mi rutina, y otros datos que me ayudan a comprender mejor la evolución de mi cuerpo. Por ejemplo, la información que me proporciona sobre mi corazón es especialmente útil para conocer mi desempeño general en las sesiones de ejercicio. Y ahora que podemos usar el ECG, tenemos la posibilidad de mantener controlado otro aspecto más de nuestra salud que puede ayudarnos en el futuro.

Un futuro en el que hay muchos aspectos en los que marcar la diferencia

Por ahora, estoy seguro de que tan solo hemos podido ver una pequeña parte de todo lo que Apple está desarrollando en sus instalaciones. Hace un tiempo pudimos ver que estaban trabajando en implantar nuevos sensores en el Apple Watch para aumentar la cantidad de información que nos proporciona. También supimos que estaban desarrollando por fin un sistema de registro del sueño, una de las funciones más pedidas.

En mi caso personal, creo que tengo claro lo que me gustaría ver de Apple. Para empezar, sería genial que la app de Salud fuese capaz de mostrar toda la información que recopila de una forma más intuitiva, y que de consejos sobre cómo podríamos mejorar nuestra salud. Además, no estaría mal que, junto al resto de servicios que preparan, presentasen uno dedicado a entrenamientos personalizados, sesiones de meditación… Básicamente, una forma de aprovechar todo el conocimiento de sus equipos.

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En los próximos meses, probablemente podamos ver nuevas innovaciones en los productos de los de Cupertino relacionadas con la salud. Tanto en el software, con mejoras en HealthKit y ResearchKit, como en el hardware, especialmente en el Apple Watch. Tendremos que esperar para comprobar si la apuesta de Apple sigue siendo igual de firme que cuando empezaron.