¿Por qué Apple y no otra compañía?

¿Por qué Apple y no otra compañía?

Intentamos explicar por qué elegir Apple no es lo mismo que elegir otra compañía.

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Seguramente tú, como yo, te has encontrado en más de una ocasión con algún amigo o familiar que te pregunta por qué te gastas tanto en un dispositivo de Apple como un iPhone o un Mac si por menos dinero la competencia ofrece “lo mismo”.

Lo más probable es que estés cansado de responder a esta pregunta una y otra vez, a menudo con argumentos que, además, no quieren entender. Te lo vamos a poner fácil, la próxima vez mándales este artículo.

Apple no es como el resto

A pesar de que pueda parecer que la competencia de Apple ofrece “lo mismo”, Apple es la única compañía que ofrece hardware y software diseñado exclusivamente para funcionar de forma conjunta. Microsoft o Google lo pueden hacer de cierta forma, pero no al nivel de Apple. Google no desarrolla sus propios procesadores y no cuenta con un sistema de escritorio potente. Por su parte Microsoft no tiene un sistema operativo móvil a la altura.

La gran competencia de Apple en smartphones, tablets u ordenadores como pueden ser Samsung o Huawei utilizan Android en sus smartphones y Windows en sus ordenadores. Dos sistemas que no controlan y que además no están sincronizados entre sí de la misma forma que lo están iOS y macOS.

Por lo que llegados a este punto parece claro que nadie puede ofrecer lo que ofrece Apple, podrán ofrecer otras alternativas, pero no es “lo mismo” por mucho que las especificaciones técnicas de los dispositivos puedan ser parecidas. En este sentido Apple es única.

Vale, pero qué supone eso

El argumento de arriba es bastante sencillo de entender, Apple es única en su especie, sin embargo luego viene la pregunta clave: ¿para qué te vale eso?

Apple no solo desarrolla el hardware, también tiene que diseñar el software de todos y cada uno de sus dispositivos y además lo hace de tal forma que se entiendan entre ellos para facilitarte la vida. Cuando compras un dispositivo de Apple compras una manera de funcionar. Si tienes solo un smartphone o un ordenador puede dar igual, pero en cuanto tienes más de un dispositivo la diferencia se nota. Lo mejor es entenderlo con un ejemplo.

Gran parte de mi día a día lo paso frente al ordenador, al fin y al cabo es mi trabajo, y también tengo un iPhone y un iPad que utilizo tanto por ocio como de nuevo por trabajo. Un ejemplo claro de cómo se relacionan iOS y macOS entre sí es el escritorio en iCloud.

Todo lo que yo tengo en el escritorio de mi MacBook está en iCloud y puedo acceder a él desde cualquiera de mis otros dispositivos en un par de toques. Sin que tenga que configurar nada ni descargar aplicaciones, eso lo hace Apple por mi.

Se trata de algo esencial que utilizó todos los días. Si hago una captura de pantalla del iPhone para algún tutorial, utilizo un atajo que le añade el marco del dispositivo y lo manda al escritorio. Puedo tardar apenas 10-15 segundos en algo que, y lo se por experiencia, antes tardaba al rededor de 5 minutos. Puede ser mucho tiempo a lo largo de una semana.

Como este ejemplo hay miles, la posibilidad de responder mensajes y llamadas desde el Mac, copiar un enlace en el iPhone y pegarlo en el ordenador, o al revés, o el simple hecho de escanear un documento desde el Mac utilizando el iPhone. Son muchos detalles que te ahorran tiempo y a los que es difícil dejar atrás una vez te acostumbras.

Entonces, ¿merece la pena pagar más?

En mi caso particular sí, como con cualquier cosa, los dispositivos de Apple son mejorables pero no los cambiaria por los de la competencia. Además ese supuesto “extra” de dinero a pagar no está tan claro. De nuevo vuelvo a un ejemplo personal.

Hasta las pasadas Navidades yo trabajaba con un MacBook Pro comprado a principios de 2012. Era mi primer Mac y ha funcionado de forma perfecta todos estos años, sin ninguna queja. Sin embargo el paso del tiempo hacía el cambio necesario, sobre todo por cuestiones de batería y portabilidad.

En su momento mi MacBook Pro costó unos 1.200 euros, pero pasados estos 7 años he podido venderlo por 400. Esto quiere decir que el coste real del dispositivo a lo largo de su vida fue de 800 euros. Si en su momento me hubiera comprado cualquier portátil de 800 euros en vez del MacBook Pro pasados 6 años no creo que nadie me hubiera pagado nada por él, en el caso de que hubiera durado tanto, y habría ido directo al vertedero. Al final me habría gastado lo mismo y no habría tenido toda la experiencia Apple sino la de un portátil de gama media.

Esto no quiere decir que los dispositivos de Apple sean baratos ni mucho menos, sin embargo sí que tienen un valor que no tienen el resto que hace que con el paso el tiempo no se devalúen de la misma forma. Y esto tiene una explicación sencilla, como hemos dicho antes, Apple es la única capaz de ofrecer esta experiencia con sus dispositivos. Cada uno puede comprarse lo que quiera, pero un dispositivo Apple no es “lo mismo”.