El truco de Apple que hace al chip M1 todavía más potente, o que se sienta como tal

    De nuevo, la combinación hardware+software de Apple logra una experiencia de usuario sin igual.

    No ha pasado todavía un año desde que Apple lanzó su chip M1. O, mejor dicho, desde que lanzaron los primeros productos que lo trajeron consigo. Desde el MacBook Air, al último iMac y el próximo MacBook Pro (aunque con una versión vitaminada), ya son varias las líneas que han dado el salto al Apple Silicon. Y lejos de ser una transición traumática, lo cierto es que se ha recibido increíblemente bien.

    Chip M1
    M1

    Gran parte de ello es culpa del rendimiento de las nuevas máquinas. El M1 ha demostrado ser todo un salto en eficiencia y potencia. Y lo ha hecho sin renunciar a lo mejor de los procesadores Intel, su compatibilidad. Algo que hay que agradecer a Rosetta 2, que logra que en la mayoría de las ocasiones no nos percatemos de si estamos usando una app universal o una x86.

    No obstante, no solo Rosetta tiene la clave del rendimiento de este nuevo chip. Al diseñar también el SoC, Apple ahora tiene vía libre para optimizar al máximo el sistema. Y aplicando lo que han aprendido a lo largo de los años de los iPhone y el resto de los productos con chip ARM, han llegado realmente preparados.

    Como muestra el entusiasta Dr. Howard Oakley en un artículo de su sitio web, una de las claves del rendimiento del M1 está en la gestión de recursos. Concretamente, en la forma en que se asignan los núcleos de alto rendimiento. Estos ven limitado su uso a procesos de alta prioridad, y no a procesos o actualizaciones de fondo.

    Prueba gestión de recursos
    Esta es una de las pruebas realizadas por el Dr. Oakley. El ordenador se limita a usar los núcleos de alta eficiencia mientras realiza tareas de fondo, reservando el resto para el usuario.

    Esto previene que el M1 se vea infrautilizado, pero que tampoco consuma toda la batería. Al final, muchos de estos procesos, sino la mayoría, serán manejados por los núcleos de alta eficiencia. Esto, como también indica en el artículo el Dr. Oakley, implica que se ejecutarán de una forma más lenta. Sin embargo, y dado que no son procesos que afecten a la experiencia de usuario en general, es algo que pasa inadvertido.

    Este es el gran truco de Apple: aprovechando esa combinación, pueden lograr un gran rendimiento y eficiencia, sin que el usuario perciba lo que ocurre. Tan solo si te fijas mucho, como ha hecho el Dr. Oakley, te darás cuenta de la ordenada gestión del sistema. Y entonces, es posible que aprecies algo más la combinación macOS-Apple Silicon.